lunes, 27 de septiembre de 2010

LA ENVIDIA Y EL ESPÍRITU DE NOBLEZA

A varios kilómetros  de Medellín vivía en un pueblo una joven llamada Sara, la cual era muy orgullosa y únicamente se dedicaba a envidiar y llevar la contraria.
Un día llegó al pueblo nueva gente de origen americano y con ellos una joven de espíritu noble y dulce llamada Manuela y que sabia mucho el idioma inglés.
Después de varios días Manuela vio la necesidad de que la gente del pueblo supiera inglés, debido a que al pueblo estaba entrando el progreso y validez nacional. Entonces Manuela decidió empezar a enseñarlo para que toda la gente fuera mas fructífera.
Manuela adecuó un gran salón y lo decoró muy bonito y decididamente empezó su primera clase en las tardes, sin embargo, la envidia de Sara hizo que todos los hechos de Manuela fueran al principio inútiles y, colocó en las tardes y a los mismos días de Manuela  las clases de diseño para decorar y poder hacer públicamente las fiestas del pueblo, entonces la gente no podía asistir a las clases de inglés, justamente porque las fiestas son el distintivo del pueblo. Manuela estaba muy triste y su madre después de mucho pensar decidió ayudarla y hablo con don Júpiter, el alcalde del pueblo. Juntos decidieron que como faltaba tanto para las fiestas podían alternar unos días para las clases de inglés y otros para la de diseño.
Finalmente Sara asistió a una clase de inglés y se dio cuenta que tal como manuela había dicho el inglés es muy importate y que su carácter solo perjudicaba al pueblo e instantáneamente pidió disculpas. Al pasar los días Sara empezó a hacerle publicidad a las clases de inglés; Manuela pudo continuar con su propósito y justamente el día de las fiestas se vio el beneficio que todo el pueblo tuvo al poder interactuar con los extranjeros que estaban en el pueblo.